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..Animo Dani ! |
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Como se adivinaba la política deportiva de Fiat jubiló anticipadamente al Lancia Stratos en beneficio de un coche más próximo a los coches de serie. Se argumentó que el Fiat 131 Abarth no era más que un coche vulgar con un motor potente, que era feo y que sólo obtuvo el título porque disponía de un presupuesto muy alto. Pero nada más lejos de la realidad, era un coche sobresaliente. Aprovechando la experiencia del 124 Abarth convirtió el 131 en un coche vencedor. Un motor de 230 CV heredado del Lancia Beta, carrocería de aluminio y fibra de vidrio, suspensión posterior independiente con barras estabilizadoras regulables que permitían variar la convergencia de las ruedas, multitud de factores que lo convertían en un coche de rally.
En lo que se refiere al campeonato era la primera vez que abarcaba todos los continentes ya que para sustituir al rally de Marruecos se añadieron el Criterium de Québec y el Rally del Pacífico Sur en Nueva Zelanda. Además de creó la Copa FIA para pilotos que consideraba para su clasificación, además de las pruebas mundialistas, los rallies de coeficiente máximo del Campeonato de Europa. Se produjo un punto de inflexión en el campeonato. La popularidad aumentó debido a que los coches eran reconocidos por los espectadores, hubo una mayor difusión de las carreras y los pilotos apostaron por la profesionalización.
La puntuación también cambió y se adoptó un sistema que premiaba también la clasificación de grupo. Solo puntuaba el coche mejor colocado de cada fabricante. Los 10 primeros puntuaban de 10 a 1 puntos y luego los ocho primeros de cada grupo puntuaban de 8 a 1. Estos dos resultados se sumaban para dar los puntos finales de cada constructor. De este modo el vencedor lograba 18 puntos, el segundo 16 ó 17 dependiendo si pertenecía al mismo grupo o no. Por ejemplo un sexto lugar podía darte entre 8 y 13 puntos. Pero solo se conseguían estos puntos quedando entre los 10 primeros. Esto hizo las cosas algo más complicadas y junto otras peculiaridades del reglamento trajo resultados algo extraños en ediciones posteriores del campeonato. Por ejemplo los motores con cuatro válvulas por cilindro estaban prohibidos en el grupo 4 salvo si lo tenían en el coche de serie. Esto significaba que las diferencias entre los grupo 4 y los grupo 2 era menor que en temporadas anteriores. Cuando Peugeot se hizo con el título de marcas en 1981 tenían una ventaja ya que el Talbot Sunbeam era un grupo 2 lo que le daba más puntos ocupando clasificaciones más bajas. De cualquier modo este sistema no resto un ápice a un campeonato que se decidiría por tan solo 4 puntos. De los 11 rallies que configuraban el calendario sólo podían ser considerados a efectos de puntación los 8 mejores.
Fiat anunció la intención de ganar el campeonato de constructores y la recién creada Copa FIA de pilotos. Esta última la reservó para Munari que permanecía fiel al Lancia Stratos que tantas satisfacciones le había proporcionado. Fiat contó con tres pilotos para formar el equipo oficial: Alen, Verini y Bachelli. Pero Daniele Audetto, patrón de Fiat, cedió una serie de 131 a filiales europeas que al final fueron las que le dieron el campeonato. Andruet condujo el Abarth de Fiat-Francia. El importador finlandés recibió dos coches para Makinen y Lampinen. La escudería Jolly Club también recibió unidades para su piloto estrella Tony Fassina. Más adelante también incorporó a Rohrl y a Salonen.
Los rivales en primera instancia eran los Opel Kadett de Grupo 4, coches excesivamente frágiles que pusieron en manos de Rohrl y Kullang. Pero Rohrl mediada la temporada aceptó la invitación de Fiat cansado del bajo rendimiento de los coches de la marca germana. Ford era el rival más fuerte en teoría. Los Escort RS1800 eran más competitivos cuando no había tracción y sólo contaban con Waldegaard, Clark, Vatanen y Hamalainen para luchar por el título. Esta inferioridad hizo que cuando se proclamó a Munari campeón de la Copa FIA para pilotos muchos consideraran que Waldegaard merecía más ese honor. Hay que destacar que era un título no oficial y se otorgaba de manera muy particular. Se consideraban los cinco mejores resultados obtenidos considerando las pruebas del mundial y los rallies del campeonato europeo de mayor nivel.
De esta guisa arrancaba el campeonato en Montecarlo. Y comenzó muy mal para Fiat. Los coches oficiales fueron desapareciendo uno a uno intentando seguir la estela de Munari. El italiano dominó de principio a fin la prueba apoyado en su fiel Stratos. Se apuntó su cuarta victoria, la tercera consecutiva en el rally más prestigioso. Andruet salvó el honor de Fiat colocando su Abarth semiprivado en segunda posición. Y en tercera y cuarta posición aparecían los Seat de Zanini y Cañellas. Salvador Servia concluyó en séptima plaza por detrás del Porsche de Gerard Swaton y el Stratos de Christine Dacremont. Los Opel de Rohrl y Nicolas se vieron obligados a abandonar por rotura de motor. También abandonaron Verini con el 131 Abarth y Frequelin con un Alpine A310 por accidente. Respecto al éxito de la marca española hay que decir que era la segunda salida internacional de los 1430 y este éxito alentó a la marca a desarrollar un programa que abarcaba el Campeonato de Europa.

Munari se alzó de nuevo con el triunfo al volante del Lancia Stratos

Andruet terminaba segundo con el Fiat 131 Abarth inscrito por Fiat-France

Zanini daba a SEAT un magnífico tercer puesto

Y Cañellas redondeaba el éxito de la marca española con una cuarta plaza
Fiat llegaba a Suecia dispuesta a enmendar su actuación en el rally del principado. Pero de nuevo vieron como sus esperanzas se desvanecían. Alen sufría un fuerte accidente que le obligaba a retirarse al perder el sistema de luces en mitad de un tramo. De este modo Blomqvist se encontraba el camino despejado para volver a ganar su rally, esta vez con un Saab 99EMS. Le acompañaban en el podium dos Opel Kadett prácticamente de grupo 2 exceptuando la caja de cambios, pilotados por Danielsson y Kullang. Simo Lampinen sumó unos puntos para Fiat concluyendo en cuarta posición y Hamalainen hizo lo mismo para Ford finalizando en el quinto puesto. Además del abandono de Alen hay que mencionar los de Eklund con Saab 99EMS, Mikkola con Toyota Corolla, Makinen con Fiat 131 y Airikkala con Toyota Celica. El cuarto puesto de Lampinen permitía a Fiat liderar el campeonato con 30 puntos frente los 26 de Opel.

Blomqvist se impuso en la nieve sueca con un Saab 99EMS

Kullang terminó tercer con un Opel Kadett GT/E casi de serie

Lampinen finalizó cuarto con el Fiat 131 Abarth que seguía sin ganar
La tercera prueba de la temporada fue el rally de Portugal. Las pistas lusas vibraron ante la lucha de Vatanen y Alen. Finalmente el Escort del primero terminó fuera de la carretera dejando la victoria al equipo Fiat. Waldegaard con el Escort no lograba alcanzar a Alen y Andersson, siempre rapidísimo en Portugal finalizaba en tercera posición con el Toyota Celica. La cuarta y quinta posición fue para Fiat a manos de Andruet y Verini. Mientras que Opel sólo lograba la sexta y séptima plaza con los Kadett conducidos por Queiros y Wittman. Entre los abandonos más notables cabe destacar a Bachelli con el 131, Clark con el Escort y Mikkola con un Toyota Celica.

Por fin Alen lograba una victoria para el Fiat 131 Abarth

Waldegaard lograba un segundo puesto con su Ford Escort RS1800

Y completaba el podium el Toyota Celica de Ove Andersson